domingo, 28 de junio de 2009

"...que veinte años no es nada: El Humor de Mordillo" y "Chaplin en Imágenes"

De sobra es sabido (y a la vista está) que otra de las cosas por las cuales he perdido interés con los años han sido las exposiciones: cuando vivía en Barcelona y en Madrid era un auténtico adicto, supongo que porque por aquel entonces me estaba formando como historiador del arte (y como artista) y necesitaba aspirar todo lo que se me ponía en el camino... Pero hoy día, restrinjo muchísimo las visitas, más por pereza que otra cosa... aunque a veces vamos, claro, pero tiene que ser un elemento poderoso (o externo, como en este caso) el que me lleve hasta la sala en cuestión... (y lo que sí debería hacer, hablando de orden, es poner los folletos que colecciono en su acordeón correspondiente, sin ninguna duda...).

Y no es que no valgan la pena: la primera, del genial Mordillo, recoge nada menos que eso, páginas enteras de su producción alocada e hiperbarroca que nunca deja indiferente y siempre mueve sentimientos... y además es eso, la celebración de una segunda exposición de hace nada menos que veinte años, y que yo también había visto porque el profe Jesús Pont nos llevó a verla. Cuando me puse delante de un cuadro al que nosotros habíamos llamado “hacer fuera y la pelota cae al agua”, pensé que realmente no, veinte años son nada...

Y la segunda, de Chaplin, pues más de lo mismo: vi muchísimas de sus películas, y la verdad es que le adoro igual que el resto de la humanidad... así que siempre es un placer ver trozos de pelis, carteles originales, o cosas así. Nada puedo decir de él que no se haya dicho ya... así que eso, a verlas y a vivirlas.
Pues eso, que veinte años no es nada (que seguro que es lo que está pensando la vaca...).

sábado, 27 de junio de 2009

"Coltan" (Alberto Vázquez-Figueroa)

Fueron los Reyes Magos (en forma de Johanna) quienes me trajeron este libro, que dejé unos meses en depósito hasta que lo pillé con gusto hace poco y me lo leí con placer en el bus: “Coltan”, del señor Vázquez-Figueroa, la primera persona a la que yo oí hablar del dichoso mineral causante de las guerras de la República Democrática del Congo y alrededores, y que ahora ya está en boca de todo el mundo...

De sobra es sabido que últimamente no leo demasiadas novelas, precisamente porque el ensayo es mucho más útil para mi propio trabajo (y muchas veces también más entretenido para mí... así soy yo de raro), pero de vez en cuando no le hago ascos a una, y menos si me enseña cosas que yo desconocía. Poco tengo que decir del estilo literario y de las cosas que cuenta el sr. Vázquez-Figueroa (de quien creo no haber leído nada más), pero diré que esta historietilla de espías no está mal del todo, y más teniendo en cuenta el hecho de que aún en los tiempos que corren (donde no es como antes, que la información llegaba sesgada y con cuentagotas), habla de cosas tan desconocidas (insisto que de un tiempo a esta parte sí se sabe más del asunto). Como entretenimiento interesantillo, no está mal, no señor...

viernes, 26 de junio de 2009

"El Libro Tibetano de los Muertos" (Timothy Leary) y "El Tiempo de los Señores Halcones" (M. Moorcock & M. Butterworth) (el "Antídoto" sigue su curso)

Una de las cosas necesarias para poner orden es precisamente continuar con el “Antídoto”, del cual estoy perfilando ahora mismo el número 5 (de evidente rima) que la semana que viene presentaré en el Valhalla... pero eso no quiere decir que me haya quedado quieto, porque hace poco sacamos finalmente la edición definitiva de “El Almuerzo en Gallumbos” (con una presentación épica, que algún día verá la luz), texto maniqueo donde los haya y que ya hace mucho que ha pasado a la historia. Reproducimos la portada de su primera edición, facsimilada en la nueva (de la cual, por cierto, sólo quedan ya seis ejemplares en el Valhalla, así que a correr...). Todos estos asuntos siguen siendo la mar de divertidos...
Para este quinto “Antídoto”, me leí uno de los libros más extraños que haya tenido nunca el placer de disfrutar: “El Tiempo de los Señores Halcones”, número 23 de la colección Star Books, escrito a pachas por el gran Michael Moorcock (lo primero que leo de él) y el menos conocido (al menos por mí) Michael Butterworth. Vaya un texto y una lección de escritura, cielo santo: yo creo que necesitaría toda una vida de trabajo para poder llegar a algo semejante a ese nivel, y la verdad es que no estoy seguro de que lo consiguiese. Una banda de rock llamada Señores Halcones resulta ser en realidad heredera de antiguos superhéroes que luchaban contra razas extraterrestres ya extinguidas pero cuyas armas siguen funcionando y sólo pueden ser combatidas con música... o algo así. De verdad, hay que leerlo para poder creerlo: queda algún ejemplar despistado por la net, así que a por ellos (en mi caso, era herencia de papá, y le tenía ganas hace muchísimo tiempo...).
Y para el cuarto, después de unas cuantas vicisitudes (se lo había robado a mamá, pero luego me di cuenta de que no tenía derecho a eso, y que era mejor conseguir el mío... así que lo encargué a una librería de Valencia por cinco euros mas gastos, y es que lo encontré de rebote porque ya no hay muchos que digamos), me leí el volumen cinco de la colección Star Books, que contiene “El Libro Tibetano de los Muertos” de Timothy Leary y el texto clásico también... y si el clásico es una de esas cosas barrocas de aquellas filosofías que sólo buscan complicarse la vida retorciendo cosas (cuyo resultado artístico es innegablemente bello), lo de Leary es un jodido delirio de drogadicto, de cuando se pensaba que eso de las drogas bastaba para liberar mentes (angelitos...). Me despaché a gusto contra él en el “Antídoto”, y veremos a ver qué sorpresa nos aguarda en el otro volumen de la colección...

Y mientras tanto, todo esto sigue creciendo...

miércoles, 24 de junio de 2009

"Tesoros Escondidos y Perdidos en la República Dominicana" (Lubos Kordac)

Seguimos poniendo orden...

Compré este librillo en lo que queda del palacio en el que vivió Colón en Santo Domingo (donde las explicaciones de los guías son de lo más surrealista, empezando por todo lo que cuentan respecto a la “antigüedad”... de un edificio restaurado por Trujillo y amueblado con donaciones franquistas que son “más o menos” de la época), y la chica debió de verme la cara cuando me dijo el precio y justo a continuación añadió “bueno... pero ahora está rebajado...”, porque digamos que su calidad no es precisamente remarcable...

Aunque en contenido, tampoco está muy, muy mal: “Tesoros Escondidos y Perdidos en la República Dominicana”, del licenciado (así firma) Lubos Kordac, es un compendio de tesoros que “podrían haber existido” y que “podrían estar” en la República Dominicana, o en cualquier otra parte... pero bueno mira, era una curiosidad, y no me resistí. No lo recomendaría como un imprescindible (y tampoco me ha sugerido nada concreto, como alguna historia de piratas que mereciese la pena), pero bueno...

Curiosamente, he encontrado en la net la portada de la edición en inglés...

"Sabàtic": Tupper-sex para chicos con amantis.net y Alaska

Lo dicho, a llevarlo al día: este finde, hablamos el sábado con nuestro amigo Cristóbal Icaza, de la estupendísima tienda de juguetes eróticos amantis.net, de la iniciativa de hacer el primer tupper-sex para chicos (en Madrid, claro), que se había celebrado el viernes anterior (es decir, el día 19). Los dos estuvimos de acuerdo en que, curiosamente, al final este es un tema donde las mujeres han ganado la partida... porque el tupper-sex femenino se ve como algo relativamente “normal”, mientras que los chicos (sobre todo héteros) están un poco más reticentes en plan “yo no necesito eso para nada”. Personalmente, me habría encantado asistir, la verdad... a ver si algún día coincido con el evento en la capital.

Y para “La Estantería de Ház”, la semana anterior había prometido comentar mi viaje a Alaska... y para eso utilicé la estupenda guía de El País / Aguilar que me regaló Johanna y que me fue tan útil (y a la que por cierto le hicieron la prueba de la pólvora, cosa que divirtió mucho a Marga Noguera). Y además, un objeto verdaderamente precioso que conseguí en un mercadillo de Anchorage por veinte dólares: un trozo de madera fosilizada, de forma tan sugerente que se me pegó a la mano... y no me equivocaba, porque el tipo de la tienda me explicó que se lo había comprado a una mujer que le había dado aquella forma “tal vez para... masajes, o algo así...”. Está bien claro que es un bonito juguete para adultos, hecho además por una persona de exquisito gusto... y ahora, aquí está, en mi colección privada. No me digan que no es una verdadera preciosidad...

martes, 23 de junio de 2009

"Tassa i mitja": Eyes Wide Shut (Jocelyn Pook) y El Abismo Negro (John Barry)

Sin retrasos, en ello estamos... a pesar de que parece ser que en julio y agosto cambiaremos un poco el disco del programa. Pero de momento, esto es lo que hemos hecho...

La semana pasada, “Eyes Wide Shut”, la maravillosa película de Stanley Kubrick, con una música maravillosamente compuesta por la excepcional Jocelyn Pook (aunque no faltó el cierre con la canción de Chris Isaac, of course). No vale la pena añadir nada a semejante partitura, porque creo que es de las que más elogios unánimes ha recogido a lo largo de su historia (y ya van diez años... dioses, parece que fue ayer cuando la fui a ver de estreno en los cines Luna de Madrid).

El tema de televisión, la sintonía de “A dos metros bajo tierra”, del gran (e incomprendido muchas veces) Thomas Newman.
Y ayer, rebuscando como siempre en la estantería, me decidí por recordar a John Barry en “El Abismo Negro”, peli de Disney que a muchos nos marcó la infancia... y además fue un rato interesante poder escuchar los efectos de sonido del agujero negro, compuestos por Paul Freeman y que se incluyen en este siempre interesante disco llamado “Fantastic Journey”, donde Erich Kunzel y la Cincinnati Pops Orchestra interpretan temas y cosas variadas (muchas de las cuales sólo aparecen aquí).

De tema televisivo, la canción “Save me”, de Remy Zero, que es la cabecera de la serie “Smallville”.

domingo, 21 de junio de 2009

"Enseñanzas Sexuales de la Tigresa Blanca" (Hsi Lai)

Otra de las últimas lecturas, cortesía de Ediciones Obelisco para la sección de “La estanteria de Ház” de “Sabàtic”: “Enseñanzas Sexuales de la Tigresa Blanca”, firmado por un tal Hsi Lai, que pretende ser un compendio de sabidurías antiguas y arcanas y secretas, y se queda como tantas otras veces en el mucho ruido y pocas nueces... aunque hay que decir que en este caso las nueces son interesantes. Porque a través de ese marasmo de repeticiones de datos, mezclas autobiográficas y enseñanzas de técnicas orientales de las de “nueves veces mirando hacia arriba y nueve veces mirando hacia abajo”, se pueden atisbar cosas que valen la pena.

Como siempre, ya de por sí resulta interesante el hecho de enfocar la sexualidad de forma distinta a la occidental, y no está mal el asunto de ligarla con la longevidad o incluso con la inmortalidad (entendida como vivir una no solo larga, sino también sana y próspera vida). Es cierto que el sexo, de algunas formas y en determinadas condiciones, desgasta mucho la energía (al menos en los hombres), y que es necesario algún tipo de “control” (igual que es necesario tener un “control” con la ingesta de comida), y supongo que es bastante probable que haya mujeres capaces de extraer energías para tener un buen aspecto físico... pero también como siempre, los chinos marean demasiado la perdiz (al menos, por escrito): con el estudio y la práctica de las filosofías antiguas del Indo me di cuenta de que aquellas gentes tenían razón respecto a la necesidad de no complicarse la vida. Es decir, que he llegado a la conclusión (errónea o no) de que lo de las artes marciales y las repeticiones de movimientos hasta la saciedad, tan del gusto oriental, es una buena cosa para controlar mentes erráticas y neuróticas... pero ni mucho menos es la única vía, ni la más rápida, ni la más sencilla (y todo esto coincide con lo que leí de Tokitsu, un maestro japonés de artes marciales cuyas tesis son acertadísimas).

Así pues, no es un mal libro, pero tampoco es un libro extraordinario... además de que tampoco estoy seguro de cuánto hay de verdad en él y cuánto no (yo diría que alguien que tiene las experiencias que dice haber tenido este autor, debería decir cosas mucho más interesantes...). Yo no me lo tomaría al pie de la letra, e investigaría un poco más antes de sumergirme en algo como esto...
Ah, y ahora sí, ya es oficial... a pesar de que curiosamente el tiempo se ha recrudecido un poquito: ya es verano, así que feliz verano...

sábado, 20 de junio de 2009

Columnas "Última Hora" febrero, marzo, abril y mayo

Cielo santo, no me había dado cuenta de que tuviese tanto trabajo atrasado en el blog... pero bien mirado, desde este punto de vista es una ventaja que en los últimos meses apenas me hayan publicado una columna mensual. En fin, insistimos en lo de la constancia...

-“Eros y pianos”: viernes, 6 de febrero de 2009.

Conocer a todo tipo de personas en todo tipo de situaciones es siempre una gran ventaja debido a las sorpresas que nos depara quien menos lo esperamos: hace unos pocos días charlaba con mi amigo Ramón Juan Garrigós, subdirector de la Banda Municipal de Música de Palma, cuando como quien no quiere la cosa me desveló una anécdota musical completamente desconocida para mí, que he podido confirmar después de una somera investigación y que sin duda se merecía una de estas modestas columnas.
La cosa se refiere a los pianos de cola, instrumento muy apreciado a lo largo de la historia por su melodioso sonido y por cualidades que incluso un malpensado como yo jamás se había planteado... porque resulta que en la época victoriana (es decir, la Inglaterra de casi todo el siglo XIX), las torneadas patas de esos instrumentos tal vez podrían sugerir a los caballeros bienpensantes las sinuosas formas femeninas, y para evitarlo se decidió taparlas con recursos tan sugestivos como una especie de minifaldas mínimas (y valga la redundancia). No puedo imaginarme el efecto estético, ni tampoco lo que a aquellos caballeros (bienpensantes o no) se les podía pasar por la mente viendo a un piano así ataviado... aunque si tenemos en cuenta que durante la época (y mucho antes) era imprescindible que la jovencita que solicitaba matrimonio supiese dominar todos los entresijos de ese instrumento, quizás la asociación de ideas venía más a cuento de lo que a nosotros nos parece hoy a primera vista.
Pero lo que sin duda es una verdadera lástima es que, cuando Ramón me contó esta anécdota, estábamos hablando de la especie de moralidad “políticamente correcta” que vivimos hoy día, y su frase completa fue: “como esto siga así, acabaremos tapando las patas de los pianos de cola, igual que hacían los victorianos hace más de cien años.”

-“Eros y modernisme”: viernes, 13 de marzo de 2009.

Los que habitamos en estas islas nos olvidamos en ocasiones de la grandísima suerte que tenemos al vivir absolutamente inmersos en una de las corrientes artísticas más sensuales y estimulantes que el hombre haya tenido nunca la osadía de crear... y me estoy refiriendo, clara y absolutamente, al Modernisme, estilo que explotó a finales del siglo XIX y salpicó todo lo que pudo la vida cotidiana de un mundo en el que, a pesar de que ya existía la industrialización, todavía no sabía lo que era ni el plástico ni los objetos producidos en serie por máquinas sin alma.
Todo esto daría para un ensayo verdaderamente interesante, pero por ahora, baste mencionar (por si alguien todavía no se ha dado cuenta) que vivir en un lugar en el que el Modernisme creció y floreció, significa estar permanentemente envuelto en formas blandas y acariciantes, entre ornamentos vegetales y rodeado de mujeres de mirada pícara e incitante y sensualmente mucho más vivas que la mayoría de actrices de cine X... Otro de esos regalos que me hizo la vida hace poco fue el de poder asistir a la exposición dedicada a Alphonse Mucha en el Caixafórum de Madrid (y que ahora por fin disfrutamos aquí en Palma), genio que dibujó aquellos inconfundibles carteles de teatro o series litográficas tan especiales como las dedicadas a joyas, flores, o Luna y estrellas, todas ellas personificadas con figuras femeninas. Fue mirando a la Luna, precisamente, donde ese Eros se hizo más carne que nunca, con esa mirada tan lánguida y tan ensoñadora que oculta tantos secretos (y tantos placeres prometidos) tras sus caídos párpados...
Desgraciadamente, a lo largo del tiempo han sido muchos los zoquetes que se han dedicado a destruir (o a no conservar) las elegantes obras modernistas... así que, ahora, disfrutémoslas nosotros, ya que tenemos la oportunidad de hacerlo.

-“Eros y listas (secretas)”: martes, 28 de abril de 2009.

Hace pocos días, en el programa de radio donde participo también en asuntos referidos a Eros, el amigo Xavier Matesanz me lanzó una de esas preguntas que se hacen después de haber ido a ver una película como La Lista (no puedo opinar sin haberla visto, aunque el propio Matesanz nos aclaró que no era nada del otro jueves): de Marcel Langenegger, es por lo visto una historia que habla de lugares secretos en los que se cuecen infinitos libertinajes sazonados con cambios de parejas y otras hierbas, a los que por supuesto accede únicamente la élite más poderosa.
Y la pregunta, por supuesto, era inevitable: ¿existen de verdad lugares así? Es decir, ¿es cierto que en el mundo hay clubs privados en los que se realizan dichas prácticas y a los que sólo se puede acceder mediante un secretismo propio de Eyes Wide Shut (la fabulosa película de Stanley Kubrick)? Y la respuesta, indudablemente, es que sí, por supuesto, y mucho más cerca de lo que nos creemos... aunque como bien me encargué de aclarar, no es oro todo lo que reluce.
Porque desde luego, sí que hay lugares en los que personas adultas que saben lo que están haciendo se reúnen libremente para disfrutar sin prejuicios de varias y variadas formas del Eros, pero este asunto es casi siempre mucho más natural y sencillo de lo que parece desde el exterior... porque lo que en realidad ocurre es que hay muchas personas (e instituciones, y medios de comunicación... y maquinarias de propaganda como el mismo Hollywood) interesadas en mostrar todo eso como simples formas de perdición y pecado, instauradas por pervertidos e inmorales que acabarán asesinando a sus vecinos o por descerebrados insatisfechos que son carne de psiquiatra o de manicomio...
Pero, afortunadamente, no tenemos por qué creernos todo lo que nos cuentan por televisión.

-“Eros y políticas”: jueves, 14 de mayo de 2009.

Curioso, como mínimo, resulta todo este asunto del revuelo organizado con la llegada de Carla Bruni a España (parece ser que con ella también vino su marido) y su encuentro con la princesa Letizia Ortiz (que también parece ser que estaba con su marido), y el tratamiento que de ello han hecho algunos medios de comunicación. Teniendo en cuenta de que de lo que menos se ha hablado ha sido de cuestiones políticas y sí de ciertas partes anatómicas de esas dos damas, se demuestra una vez más que el Eros, digan lo que digan, sigue moviendo montañas...
Bien es verdad que el asunto de la “erótica del poder” ha sido manoseado hasta la saciedad, y que son muchos los que han hecho de ello una bandera y saben bien qué es lo que bastantes ciudadanos desean en realidad (y si no, que se lo pregunten a Berlusconi y a sus candidatas al Parlamento Europeo). Esto debería entonces zanjar una de esas cuestiones primordiales de las que muchos gastan ríos de tinta en intentar aclarar, que es: en líneas generales, la gente se fija más en un cuerpo bonito que no en el interior de la cabeza del mismo, o al menos, a primera vista.
Pero todo este asunto, lejos de contestar preguntas, suscita otras nuevas que casi nadie se ha molestado en tratar. Por ejemplo: ¿atenta contra la dignidad de alguien mostrar una parte de su anatomía que esa persona exhibe voluntariamente (ya sea tapada o sin tapar)? ¿Atenta contra su credibilidad (política, social, o de cualquier otro tipo) que una persona se muestre así en público? Y lo que es más importante: si la respuesta a las dos preguntas anteriores es afirmativa, ¿debemos entonces exigir, igual que en Afganistán, que las mujeres disimulen las formas de su cuerpo por aquello de que atentan contra la moral pública y pueden herir sensibilidades?

-“Robert Mapplethorpe”: miércoles, 20 de mayo de 2009.

Aviso: quedan muy pocos días (concretamente, hasta el día 17 de este mes de mayo) para poder disfrutar de una de esas exposiciones verdaderamente bellas además de valientes (y, por lo tanto, necesarias) que visitan nuestras islas últimamente. Me refiero, claro está, a la muestra antológica dedicada al fotógrafo Robert Mapplethorpe, que se exhibe en el museo de Es Baluard desde el pasado marzo.
Nunca es tarde para repasar (o descubrir) la obra de este artista irreverente, políticamente incorrecto, sexualmente ambiguo (antes de descubrir su homosexualidad tuvo una intensa relación con Patti Smith, de quien se muestran aquí dos fotografías históricas), y ante todo y sobre todo, amante de la belleza. Porque si algo no se le puede discutir a Mapplethorpe es su buen ojo para descubrir lo bello incluso en lo más vulgar, y también en lo más sencillo o inocente... y siempre sin limitarse ni a formas, ni a sexos, ni siquiera a seres vivos (las fotos que les hacía a las estatuas les otorgan a los mármoles una intensa vida).
Y es que aquí, además de poder observar el Eros en instantáneas con modelos tan obvios como Lisa Lyon, Jack Walls, Dennis Speight, o Marty and Veronica (sin duda, las tomas más explícitas de la muestra), Mapplethorpe es capaz de transmitirnos la sensualidad en formas que muchos ni siquiera sospechan, como en sus series de flores (una de las muestras fotográficas más inocentes y al mismo tiempo más provocativas de toda la historia del arte) o incluso en sus retratos a personajes célebres (inolvidable la sonrisa de Louise Bourgeois, irreverente como sólo ella es capaz de serlo). Porque la belleza, sin duda, se esconde en los lugares más insospechados... y Mapplethorpe lo sabía de sobra, y lo mostraba como nadie. Gracias pues a Es Baluard, por mostrárnoslo ahora a nosotros de forma tan completa.

(esta última la modificaron un poquito para hacer cuadrar fechas)

viernes, 19 de junio de 2009

"La Mano Izquierda de la Oscuridad" (Ursula K. LeGuin)

Continuamos poniendo orden... y lo hacemos comentando una de las últimas lecturas, que amenizó mi viaje por Alaska además de las esperas en los aeropuertos (sirviéndome además para hablar de él en el último “Sabàtic”, como apuntaba hace unas horas): “La Mano Izquierda de la Oscuridad”, de la gran Ursula K. LeGuin, en una preciosísima edición a cargo de Minotauro (su editor, José López Jara, nos comentaba que ellos creen muy importante ofrecer un producto atractivo también desde el punto de vista del continente... y les doy la razón).

Nuevas aventuras de los mundos del Ecumen, centradas en este caso en un planeta de invierno casi perpetuo y en su población: humanos asexuados o hermafroditas que sólo muestran sus atributos sexuales (y sus deseos sensuales) en una determinada etapa de celo (o kémmer, como ellos lo denominan). Todo ello le sirve a LeGuin para trazar retratos particulares de nuestra propia sociedad precisamente mediante la ciencia-ficción, especulando en cómo serían las relaciones entre personas de semejantes características y donde no se diese ni represión sexual ni diferenciación de sexos... Como todos los libros que me he leído de ella, entretenido al tiempo que fascinante.

Y es que la señora LeGuin es siempre una caja de sorpresas: la descubrí gracias a mi madre, que me dejó los dos primeros de Terramar, y a partir de ahí hablé con la gente de Minotauro para volver a insistir en ella hablando del último de relatos cortos de Terramar, de “El Cumpleaños del Mundo y otros Relatos”, y de otro más que también leí pero cuyo título no recuerdo (una vez que los acabo, se los regalo a mi madre). Es una escritora “profunda”, llena de capas misteriosas y trabajadora como ella sola, con una riqueza erótica espectacular (les saca un partido a las relaciones humanas mucho mayor que muchísimos autores de literatura erótica convencional... y eso es todo un mérito, además de todo un placer), y que una vez que te engancha ya no te vuelve a soltar... Es, sin duda alguna, todo un honor poder leer libros como estos: de momento no tengo ya ninguno pendiente suyo, pero no sería raro darle un mordisco al Terramar completo, tanto para disfrutar como para aprender...

"Sabàtic": José López Jara (Ediciones Minotauro) y "La Ruta del Té"

No tiene sentido ponerme hecho un basilisco conmigo mismo, y tampoco criticarme más de la cuenta por retrasos y despistes... pero es cierto que si quiero darle un poco de coherencia a este asunto del blog, tengo que disciplinarme un poco más (y además, todo lo que sea coger disciplina será bueno para mi trabajo). Por lo tanto, a partir de ahora pienso controlar la periodicidad de los posts (sobre todo de los de esta clase), y mantenerla...

Así pues, el pasado fin de semana entrevisté a José López Jara, responsable de Ediciones Minotauro, a propósito del último libro que han publicado de Ursula K. LeGuin, “La Mano Izquierda de la Oscuridad”. Ya le conocía de otras entrevistas, y sabía que era un hombre muy interesante e interesado en su trabajo... y una vez más, me lo demostró, hablando de esta escritora tan especial (me confirmó que no, no la conoce personalmente: todo lo más, ha cruzado un par de mails con ella) que es capaz de inventar mundos donde sus pobladores son una especie de hermafroditas que cambian de sexo y tienen épocas de celo... Hablaré más extensamente del libro en otro post, pero baste decir que es una autora que me fascina, y que el señor López Jara me desveló un dato interesante sobre ella: es hija de un antropólogo, por lo que conoce bien ese mundo y las peculiaridades de las culturas...

Y para “La estantería de Ház” del domingo, opté por hablar de “La Ruta del Té” (el libro de Océano, de Catherine Bourzat y Laurence Mouton), porque teniendo en cuenta que lo estaba leyendo en el bus y pesaba un poquito, aproveché el viaje... además de lo mucho que me gustó, claro.

Pues sí, es necesario llevar estas cosas al día... porque así, desde febrero que coloqué el último post, podría haber hablado de entrevistas tan interesantes como las que he hecho a los dibujantes Luis Royo (hablando de su cúpula rusa), Rubén del Rincón (de “Mesalina”, el álbum de Glènat) o Raúlo (de nuevo, por su nueva edición de “Cuentos Mórbidos” entre otras cosas); a las escritoras Alicia Misrahi (por su libro de cocina erótica), Lesly Kiss (la actriz y su autobiografía), Alicia Gallotti (por su obra en general, llena de kama sutras) o Elisabet Parra (autora de “La Barcelona Calenta”, hablando del mundo de la prostitución de postguerra); a editoras como Lola García (responsable de la editorial Somos Libros, que han editado el estupendo “Vinilos Eros”, que recoge portadas de discos eróticas) o escritores como Pere Romanillos (el autor de “201 Juegos Sexuales”); e incluso a los compositores Fernando Velázquez y Aritz Villodas (que vinieron para dar el concierto de los veinte años de ABABS, y aprovechamos para hacerles un hueco). Y eso, entre otras cosas, porque se me queda gente interesante y obras interesantes en el tintero...

jueves, 18 de junio de 2009

"Partenogonia" (Nueva Dimensión nº 104)

Aproveché la última estancia en Madrid para ir a una librería de segunda mano (la estupenda “Mundo Fantasía”, que está en la calle Costanilla de los Ángeles, muy cerca de Sol) a conseguir un cómic de Jodorowsky que me faltaba, y ya que estaba por allí, eché un ojo a las estanterías a ver qué me encontraba... y mira por dónde, tenían números atrasados de la revista de ciencia-ficción “Nueva Dimensión”, y entre ellos el que yo estaba buscando, el número 104, porque sabía desde hacía años que incluía un cuento de Marayat. Y sí, por el módico precio de 4’95 euros (un post-it especifica que es una edición agotada, y no miente) ahí le tengo ya... así que la ficha técnica correspondiente en mi personal base de datos queda como sigue:

-Partenogonia. (CONFIRMADO)

Única edición en España del cuento “Parthenogonie”, del libro “Nouvelles de L’Erosphere”. Esto no es un libro, sino una revista llamada “Nueva Dimensión” (número 104, publicada en septiembre de 1978 por Ediciones Dronte), y el relato aparece en las páginas 39 a 47 acompañado de una ilustración de Bertrand (que por cierto no concuerda con la de la edición francesa que yo poseo). Traducción de César Terrón (parece buena, y respeta bien los espacios del texto). Portada: negra, con el dibujo de una mujer desnuda saliendo del agua que tiene detrás una enorme cabeza de león (título “Nueva Dimensión” en amarillo, y sobre él en minúsculas y en blanco, “ciencia ficción y fantasía”).

“Nouvelles de L’Erosphere” es un libro que aún no he leído, y eso que tengo una traducción al portugués de Clarice Lispector que está pendiente (me la consiguió en Brasil mi amigo Fernando, y no fue fácil). Pero siempre me ha parecido que dentro de la obra de Marayat este libro es una curiosidad de la época, donde se dedicaba a jugar con la ciencia-ficción de esa forma tan especial que tiene ella, y que da resultados divertidos... Sin ir más lejos, “Partenogonia” es precisamente eso, un cuentecito chulo que habla de una chica enviada a un planeta donde sus habitantes ya no tienen cuerpo y reproducen el de ella para descubrir los secretos del placer. Lo dicho, muy simpático... aunque en este caso concreto, poco trascendente.

Por cierto que hay otro número de la revista “Nueva Dimensión” relacionado con Marayat... aunque ni mucho menos tan interesante como este: el 127 (de octubre de 1980), que incluye un artículo firmado por Javier Redal titulado “La SF de Emmanuelle Arsan”, donde precisamente se hace una defensa de la escritora como autora de ciencia-ficción (y unos interesantes paralelismos con autores del género, en un texto muy de su época).

Pues sí, un día de estos tengo que leerme las Nouvelles, a ver si descubro algo...

miércoles, 17 de junio de 2009

"El Collar del Tigre" (y curso con Cristóbal)

Poniendo orden, poniendo orden...

A veces, la mayor parte, la vida es psicomagia: los amigos de Trigrama, encargados de traer a Alejandro Jodorowsky a España para hacer cursos, anunciaron allá por febrero que los días 9 y 10 de mayo preparaban un curso con los dos Jodorowsky juntos, Alejandro y Cristóbal, sobre psicochamanismo. Yo ni podía pensar en permitírmelo, y mi padre dijo de inmediato que me invitaba y me pagaba el vuelo, porque así íbamos padre e hijo a trabajar con padre e hijo: compramos pues el billete, y estaba yo a punto de hacer el ingreso cuando... resulta que al pobre Alejandro le salió una operación en esas mismas fechas, por lo que el seminario lo daría solamente su hijo Cristóbal. Ya habíamos trabajado con Cristóbal hace un par de años (incluso los tres juntos: mi padre, mi madre, y yo mismo... y fue de lo más profundo e interesante), así que mi padre dijo que no le apetecía. Pero ya que teníamos billete pagado y todo resuelto, y la ocasión la pintaban calva, yo decidí aprovecharlo, a ver qué tal...

Para ello, antes de nada, volví a leerme (y me compré, porque no lo tenía) “El Collar del Tigre”, autobiografía de Cristóbal de lo más interesante y con quien puedo sentirme identificado en muchísimos más aspectos que con su padre (a fin de cuentas, no me puedo ni imaginar qué significa conocer en persona a André Breton, pero sí lo que pueden ser los años 70’ y 80’, por poner un único ejemplo). Un libro mágico como él mismo, excesivo (en el buen sentido de la palabra) y escrito por un verdadero samurai, un guerrero de la sanación capaz de cualquier cosa para conseguir llegar hasta la luz: a veces, no podía evitar reírme leyendo acerca de sus bestialidades psicomágicas y cosas similares, de las cuales yo mismo he hecho alguna parecida...

Y allí fui, esta vez sin nada que perder ni que ganar: he hecho ya tantos cursos, en especial con la familia Jodorowsky, que sé perfectamente que lo mejor es ir y dejarse llevar, a ver qué sucede... y la verdad es que no me imaginaba que el asunto me fuese a afectar de forma tan profunda. Con una profundidad de las que no se pueden explicar, porque no pueden cuantificarse. Hay dos tipos de profundidades psicológicas: la que se conoce y roe la mente como una rata (y alivia cuando te la quitan igual que si matasen a un roedor que estuviese alojado en tu cerebro), y la que se desconoce. La que de repente hace que abras los ojos mirando a tu alrededor sacudiéndote de un sueño y preguntándote qué ha pasado. La que, silenciosamente, afecta a tu carácter y a tu forma de ver la vida, a tu propia personalidad y al mundo que te rodea, de formas tan profundas y misteriosas que cuando te miras al espejo sólo puedes pensar que ha pasado algo muy, muy importante...

Contribuyó enormemente el grupo, con el que fue un placer trabajar: todos tan entregados, tan deseosos de llegar más lejos, apoyándonos sin fisuras (incluso Cristóbal se hizo una foto final con nosotros, cosa que no suele hacer). De lo poco que se puede contar (porque estas experiencias son profundas, y sólo puedo decir que hay que probarlas para poder juzgar... y probarlas en serio, sin quedarse en la superficie), me quedo con la ruptura del plato sobre el pecho, envuelto en una sábana y simbolizando las inhibiciones impuestas. Mientras lo meditaba, oía en mi cabeza una única palabra como si fuese un mantra, que venía de las profundidades de mi propio árbol genealógico: “fracasa”, “fracasa”, “fracasa”... Recordé la imagen del templo de Devi con los hombres custodiando el interior, y vi en el interior del templo un único hombre al que pensé que finalmente iba a expulsar cuando rompiesen el plato sobre mí... y sin embargo, lo que ocurrió fue que el templo entero se derrumbó. Profundidad, insisto...

Me quedo con una frase de Cristóbal: “es triste que un ser humano viva toda su vida sin llegar a explotar todo su verdadero potencial, ¿verdad?”

La dedicatoria que me escribió en el libro dice exactamente: “Házael con el fuego de mi corazón”, y recoge su firma (donde el palo de la J es una espada) rodeada por cuatro estrellas de seis puntas.

martes, 16 de junio de 2009

"La Ruta del Té" (Catherine Bourzat / Laurence Mouton)

Un lugar tan bueno como cualquier otro para empezar a poner orden, es hablar del último de los libros leídos, que pedí a la editorial para comentar en el “Sabàtic” pasado (sí, a eso tengo que dedicarle una entrada bien extensa...). Lo tenía desde hace unos mesecillos, y a pesar de que desde el curso con Cristóbal sigo una dinámica de lectura diferente (sí, también tengo que dedicarle un buen post a eso... todo llegará), precisamente me apetecía darle un buen mordisco... y aunque es un tanto amplio de volúmenes, me lo llevé en el bus y lo he liquidado en un tiempo récord.

“La Ruta del Té”, escrito por Catherine Bourzat e ilustrado con fotografías de Laurence Mouton, está publicado por la editorial Océano, y es un diario de viaje de estas dos francesas que se dedican a hacer una de esas cosas que a mí me chiflarían, pero que no me chiflan lo suficiente como para intentarlo por mí mismo: recorrer sendas y rutas de la maravillosa planta desde China y Japón hasta La India y Birmania, pasando por Taiwán y Sri Lanka, claro... Todo un viajecito lleno de altibajos y de oportunidades magníficas, del cual podría yo disfrutar como un camélido sin ningún problema: de sobra es sabido mi sobrada (valga la redundancia) adoración por el té, y eso de visitar lugares y fragancias extrañas me encantaría sobremanera... aunque como ya digo, no soy un experto para poder apreciarlo como se merece.

Y en cuanto al libro... pues un poco lo mismo. Desde luego, está muy bien, y es un hermoso trabajo documentado y bastante riguroso... aunque no puedo dejar de decir que se queda un poco escaso en cuanto a información detallada (tengo otros volúmenes sobre té que aclaran muchísimas más cosas con muchas menos experiencias), y que tal vez sea culpa de la traducción, pero el estilo de escritura de la señorita Bourzat (y que me perdone si lo lee) es bastante escaso. Siempre he pensado que una buena documentación lo es todo a la hora de escribir bien... y mira por dónde, este libro me ha hecho revisar muy mucho ese planteamiento, que puede que tuviese que ver con mi eterno problema de infravalorar mis propias capacidades: no sólo es cuestión de documentación (sobre lo cual nada hay que objetarle a este libro: sin ir más lejos, me ha enseñado cómo distinguir un auténtico Darjeeling, y cómo ponerle el agua a 80º para que suelte todo su esplendor... y cierto que funciona muy bien con mi té de Harrod’s del año pasado), sino también de estilo, y de forma de ver las cosas. Estoy bien seguro de que yo mismo, haciendo ese viaje y sin saber tanto como saben ellas dos, construiría un volumen de más agradable lectura... y lo siento si peco de pretencioso (a lo mejor es sólo envidia, jejeeee...).

Pero no, ni una queja, qué demonios: siempre es un placer leer sobre té, y más en este formato y con fotografías tan chulas... En la recámara todavía me queda algún libro sobre el tema que aún no he leído: a ver qué día le doy un mordisco.

Dando vueltas por Alaska... y volviendo

De paseo al Ártico, y tiro porque me toca...

Digo yo que esta sí es una buena excusa para tener el blog un tanto desatendido, ¿no? En fin, así son las cosas y así van, envueltos como siempre en trabajillos que van y vienen y nos roban más tiempo del que desearíamos, cómo no... pero viajar es necesario y prioritario, siempre lo ha sido y siempre lo será. Y contemplar el helado Ártico desde la costa de Barrow, lugar más septentrional de Estados Unidos, es una sensación que no tiene precio, lo juro por los dioses...

Y ahora, acá de nuevo, dejando que este bochorno de estío nos abrace... y eso que oficialmente no estamos aún en verano. Pero no soy yo de esos que se quejan por el calor, al contrario: nadie que no haya pasado un verano enterito en la costa cantábrica tiene derecho a opinar sobre el calor y lo incómodo que resulta el Mediterráneo. La gente que habita estas islas ni siquiera se imagina qué significa ver la lluvia torrencial en mayo, y en junio, y en julio, y en agosto... y beber té caliente, salir a la calle con abrigo y botas, ver el cielo nublado día tras día, y aguantar mil anuncios estivales en la televisión llenos de tías y tíos buenos que se remojan en la playa. Mi verano de 2002 fue así, y juré que jamás de los jamases volvería a pasar un estío fuera de mi amado Mediterráneo, y que no me quejaría del calor...

Y uno de los propósitos veraniegos es, precisamente, poner un poco de orden en todas mis cosas, que es algo que me gusta y me permite verlo todo de otra manera. Me encanta clasificar, no es secreto alguno... y en ello estamos, con la secreta (y supongo que vana) esperanza de llegar al final del verano con todo en su sitio. Vagas maneras de vivir la vida que vienen de antiguo, pero la verdad es que me gusta el plan: trabajo en la radio, tiempo libre en lo demás para hacer ejercicio, escribir, y poner orden. Un típico estío mediterráneo, que muy bienvenido sea: después de todo, estamos de vacaciones, ¿no?

Así pues, parece ser que ya ha llegado el verano, aunque por adelantado... así que feliz verano, mirando al Ártico.